Con su origen en la segunda mitad de la década de los 80, como producto de la consolidación de proyectos artísticos de compañías y escuelas de teatro y danza que abrieron espacios para albergar sus actividades, la década de los 90 vio nacer en el territorio español un movimiento de investigación sobre la creación escénica, único en el mundo, alrededor de las llamadas Salas Alternativas.

Desde entonces, estos espacios de titularidad privada, iniciativas independientes, con un claro objetivo estético antes que económico, han ido obteniendo el apoyo de las administraciones públicas a través de ayudas, como dinamizadores de los distintos agentes de la creación contemporánea, convirtiéndose en peculiares ejemplos de microempresas de gestión cultural con financiación mixta, claramente diferenciados del teatro comercial y del teatro público. Son además proyectos que cuentan con una clara aceptación de los ciudadanos en los entornos en los que se ubican y, puede decirse con seguridad, que en muchas ciudades han sido el punto de referencia para que jóvenes de toda una generación desarrollasen sus iniciativas socioculturales.

En 1993 las Salas Alternativas de Madrid se asociaron en la Coordinadora Madrileña de Salas Alternativas CMSA, al tiempo que, junto a la Coordinadora Catalana de Salas Alternativas COSACA y otras Salas del estado se asociaban en la Coordinadora Estatal de Salas Alternativas, hoy conocida como Red.

Desde entonces, además de participar de manera indirecta en múltiples iniciativas de gestión de proyectos escénicos a través de sus afiliados, la CMSA se reúne mensualmente en un encuentro para debatir los aspectos de interés del gremio al que representa, así como para intercambiar puntos de vista sobre los temas más representativos de la creación escénica contemporánea.

Para 2015, una vez digerida la eclosión de espacios de pequeño formato generados acaso con motivo de la crisis y posicionados con respecto a la diferencia de modelo de gestión con algunas iniciativas que, a nuestro ver, si bien afines en cuanto a formato reducido, no comparten los principios que nos asocian (proyectos artísticos en espacios con una programación abierta y no teatros rentables de bajo coste) la CMSA reestructura sus afiliados y da la bienvenida a una nueva generación de salas, reconociendo la trayectoria de las más experimentadas, a través de MACOMAD, que busca afrontar el reto de la constante renovación que siempre ha caracterizado a las salas alternativas.

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